Venerando mi cuerpo, mi origen, mi suerte, mi
determinación. La absoluta recompensa de
ser quien soy. Sin miedos, con naturalidad. En medio de mis profundos
desastres, de mi eterno desorden. De mis cuelgues infinitos y mis imposibles
necesidades. Con mis ideas locas y mis
totales misiones suicidas. Con fuerza, con ímpetu. Sangrando lágrimas y
llorando sangre.
El día que yo muera, no quisiera grandes noticias, ni la
gloria de obituarios. Como alguna vez leí…
<<Siempre debe ser más importante la Vida que la Muerte>>
Quisiera risas, recordando
mis estupideces, quisiera alegrías celebrando la vida que llevé. Los amigos, los
amores, las pasiones…
Al morir, quisiera un aplauso, por la obra terminada, por la
puesta en escena. Por valorar mi soledad
como fin en sí mismo, por no dejarme truncar por los sistemas, sacando lo mejor
de ellos.
Por la tolerancia a mis diferentes. Por los años dedicados a
mis hijos. Por los períodos en celo y los períodos de profunda introspección.
Por todos los errores cometidos y los aprendidos. Porque nunca
dejé de sonreír…
Por que ninguna palabra ha muerto en mi boca y por las historias que he contado. Por la
gente que he admirado, por la gente que me ha acompañado, por todos los que me
han enseñado.
Por ser mujer, por ser madre, por ser creadora de mí misma. Por
permitirme el lujo de la inconstancia.
Por nunca perder la Fé.
Por creer en el Amor (aunque siempre se lo lleve el viento)
Sé que me he detenido, a mirarme simplemente. A tratar de
digerir las cosas que me han pasado en el ultimo tiempo y considero que ha sido
suficiente.
En mis soledades he encontrado siempre la fuerza para
cambiar mi en rededor… no la he encontrado últimamente.
>>>Ando caminando sobre la anestesia de
mi ser, sosteniéndome por la eternidad de
mi esencia.
Con esa estática que me “presta” la sabiduría, en medio de
mis pasiones siempre he logrado avanzar hacia una empresa más o menos
descabellada… pero siempre distinta.
Hoy por hoy, ando como ameba, tratando de curar una decepción
profunda.
Una pasión muerta que ha dejado un duelo grande. No me
siento rota, ni vacía. Simplemente me siento quieta.
La quietud es una gran arma de doble filo, porque trae
calma. Trae paz.
Y honestamente, me siento calma, no estoy nerviosa… pero… ¿¿eso
es vivir??
-Extraño mi Fuego-
Me he alejado del mundo todo lo que pude, me volví huraña y
hasta desinteresada en mi contexto. Y me
dejo ganar de antemano. Todavía no logro accionar las teclas necesarias para
que mi vida sea lo que… me mueve.
He aprendido con tristeza y dolor que nadie en el mundo te
completa o te fracciona. Sólo es uno mismo creyéndolo.
Así como no importa lo que pasó. Importa lo que creemos que
paso. Lo que nos han contado, lo que se repite, tanto hasta perder el sentido,
hasta transformarlo en realidad.
Estoy opaca y algo seca.
Envuelta y súper envuelta en mi. Porque no quiero ser
tocada.
Porque me destroza la exposición. Porque soy mas débil de lo
que puedo aceptar.
Ya no peleo. NO busco en mi, ese valor del sacrificio… no
encuentro la pasión.
Como pasa de uva camino, en pos de encontrar mi centro.
Es un silencio emperrado el mío, es un eco de voces
lastimeras y mortíferas. Que se arremolinan en mí, para aislarme de la
realidad.
Es instinto de autoprotección.
Si escribo esto, es porque hay una parte mía que desea
romper el cascaron, que yace inquieta mirando los límites, y está a punto de
gritar.
No quiero ser recordada en el mismo lugar que todas.
Prefiero el olvido.
El vacío absoluto.
No quiero grandes glorias, prefiero el silencio. El silencio
es más sagrado que la devoción. El secreto no muere jamás.
Los secretos son susurrados por los espíritus que rodean a
las personas, es un murmullo que pasea en el viento. Es un olvido cargado de
memorias. Son sensaciones que no han muerto ni morirán.
Porque en la normalidad, me siento infantil. Pequeña y estúpida.
No quiero el lugar de otros, no quiero las palabras de
otros, me niego a resurgir ante la deshilachada línea cronológica de alguien.
Prefiero no ser mencionada jamás-
Hay gran amargura en ciertos recuerdos, y ya no quiero
llevarla conmigo.
Amargura, ¡Te libero! A partir de hoy voy a limpiar mis pérdidas
con palabras de miel que he de repetirme hasta el cansancio.
Con palabras de azúcar que me regalaran una historia
diferente.
Con palabras de caramelo llena de sonrisas de cuentos de
hadas.
Y será perfecto.
Y pasará a mi libro de amores feroces, donde la princesa es
guerrera y siempre se salva a sí misma.
Porque no importa lo
que ha pasado. Importa lo que nos cuentan.
Yo tengo las palabras, tengo el don para darme una visión
diferente. Yo puedo cambiar mi historia.
En esta oscuridad, puedo sentir tu voz adherida a mis orejas
que repite una y otra vez <<Siempre>>.
Cierro mis ojos, y una pequeña luz invade mi mente, con tu
risa vencida y esa pasión escondida…
<<Siempre>>
Las pausas contenidas en vilo, la punta de tus dedos rozando
mis labios, esos soplidos intermitentes en mi nuca, nuestras piernas
entrelazadas y el eco de la noche repitiendo tu nombre…
<<Siempre>>
Te devoro con los ojos, para absorber tus pensamientos, tus
gestos, tus palabras escondidas entre los dedos…
<<Siempre>>
El peso de tu cuerpo, la total libertad de lo natural, los
latidos de tu corazón.
<<Siempre>>
El tiempo que nos corroe y que nos tienta.
<<Siempre>>
Tu nariz en mi cuello, mi boca en tus muñecas.
<<Siempre>>
Es la selva de mi mente, la furia de mis huracanes, el
silencio mordaz, la soledad cruel y ponzoñosa, el viento de mi deseo, lo fugaz
de mi atención.
<<Siempre>>
Y yo aquí extendiéndome, desplegando mi ser, impregnando
cada poro con mi esencia, disfrutándome y exigiendo.
<<Siempre>>
Es la curva de mis labios, el brillo de mis hombros, la
redondez de mis caderas, el largo de mis brazos, la fuerza de mis piernas, el
terciopelo de mis pestañeas, el roce de mis dientes en tu piel…
<<Siempre>>
Me duermo para encontrarte, sabiendo que estas conmigo.
Me regalaron una maquina de escribir cuando tenía diez años, con la esperanza de volar por mil mundos a la vez. Para darle alas a este pensamiento que me ha hecho solitaria tantas veces.
Y mi hija se levanta cada día con las manos encendidas, llenas de dibujos, pequeñas historias que anhela contar: carreras de caracoles, toboganes eternos, barriletes sonrientes, globos de arco iris, fotografías de carcajadas, muñecas y animales, un mundo lleno de mariposas donde todo esta conectado por hilos bien visibles.
Y a medida que los traza, que los plasma en papel, los va dejando caer al suelo, dedicándose al siguiente y luego otro más.
La primera vez que enfermó, se le atascaron los dibujos que no había hecho en esos días. Cuando al fin pudo levantarse, estuvo dibujando hasta terminar de sacarlos de ella, sólo después pudo seguir.
Como un escritor atorado de historias, o un inventor ahogado de ideas.
Esa obsesión por el dibujo, esa pasión que la domina, me da una mezcla rara de celos y orgullo.
Porque es mezquina con sus creaciones, sólo a escondidas logro mirar lo que produce. Y a la vez, me parece genial y hermoso que a sus cortos cinco años pueda ser tan compleja en su sentir y en la manera de expresarlo.
Me regocija que tenga una pasión que le queme la sangre.
Que reconozca su propia vibración en esas cosas, que vuele y busque la soledad para dibujar... me resulta tan... familiar...
Me veo en ella, a veces. Y me da ternura y me da miedo.
Porque sé que la pasión quema tanto como congela.
Empuja y retiene.
Nos hace volar por mil mundos, pero nos aleja de este.
Nos corroe y nos construye.
Es lo que nos hace eternos.
"Encuentra lo que amas y deja que te mate"
¿De qué moriremos?
Nosotras moriremos de Tinta.
La vida esta llena de cobardías, de silencios, de pausas para
pensar, de momentos en donde uno DEBE observar bien lo que sucede
alrededor. Las consecuencias que uno va trayendo se hacen cada vez más pesadas,
y por eso somos menos apasionados, menos intensos
en el ser.
Como nuestro coraje se va desgastando a medida que vivimos,
a medida que muchas situaciones van haciendo nuestro dolor más real, más
sentido, más visceral... nos vamos endureciendo, para no volver a sentir con
esa potencia, porque tememos que en un fuego de esos podamos ver consumida
nuestra vida, nuestras ganas… lo que
somos.
Y uno tiende a alejarse, a correrse de sí mismo, a despersonalizarse un
poco.
Yo me pregunto… ¿logrando qué?
¿Quiero ser alguien qué no sufre demasiado? ¿Qué no se
arriesga demasiado? ¿Qué no siente demasiado?
Yendo en retrospectiva puedo ver que cuando una etapa de mi vida
comenzaba, la anterior era de profunda destrucción y dolor. Como rompía todo un
mundo conocido, sin saber que al mismo tiempo estaba construyendo otro.
Por
eso hoy día, cuando me encuentro pateando rumbos, volanteando repentinamente,
yendo por completo contra las reglas, contra lo esperado, desarmando lo que
conozco… curiosamente celebro mi propia capacidad de asombro.
Con una sonrisa
comprendo que me importa poco lo que “corresponde”.
Tengo mi propia Fé, y es muy grande. Tengo mis propios
parámetros, tengo mis propios principios, mi propio nivel de tolerancia, mi
propio amor y mi amor propio (que en efecto, no es lo mismo), tengo mis propios
sueños (y cambian todos los días).
Conozco qué soy, quién soy, cómo soy, cuándo
soy, dónde soy. Sé ver que el receptor de lo que digo, cambia por completo mi
mensaje. Sé que no importa como viva, siempre habrá gente a favor y en contra.
Me regocija ayudar a quien nadie quiere acercarse.
Me divierte el ridículo.
Me
entusiasma saberme invisible.
Me gusta sonreír cuando descubro a alguien más
soñando despierto.
Me da esperanza ver ternura en la violencia de tanta gente.
Así como tengo la firme convicción de que somos creadores de la vida que
llevamos. Bohemia, hippie, gitana, espíritu libre, loca!
Creo en el amor, creo en la Fé, creo en los procesos, creo
en la Verdad (cualquiera sea, la que traigas dentro), creo en intentar, creo en las
sonrisas, creo en lo simple, creo en saber mirar, creo en equivocarme, creo en la
emoción, creo en la oportunidad.
Creo en todo lo que hay en mí, y en todo lo que hay en vos, y
en vos y en vos… y también en vos que me lees al pasar. Porque, siendo esto algo
bien cercano a una carta abierta, sólo quiero decir… ¡¡Sé Valiente!! ¡¡Brillá!!
Mientras vivas, te lo ruego, sé todo lo que puedas ser.